¡¡CALLES 30 YA!! (Que no es tan difícil, en Gasteiz ya lo van a hacer:
http://www.diariovasco.com/v/20120918/alto-deba/vitoria-reducira-velocidad-calles-20120918.html)
Aquí os dejamos las 2 noticias y el comunicado de Biziz Bizi al respecto:
>> http://www.marca.com/2012/09/19/ciclismo/1348065094.html
Muerte de un ciclista
La muerte de un ciclista, lamentablemente, es algo más que el título de la célebre película de Juan Antonio Bardem. La muerte de un ciclista es, hoy por hoy, una triste realidad demasiado cotidiana. En pocos días hemos tenido que lamentarla en dos ocasiones, en el caso de Castellón y en el de Puerto Real. En ambos casos las víctimas eran muy jóvenes, tan solo 16 y 23 años.
A pesar de ello, desde Biziz Bizi, la asociación de ciclistas urbanos de Bilbao, animamos a todas las personas usuarias de la bicicleta a que salgan a la calzada. Estamos convencidas de que ese es nuestro lugar. Nuestro espacio no está en las aceras sino en las calzadas. Les animamos, no obstante, con el temor de que algo como lo que ha ocurrido recientemente en Castellón y Puerto Real pueda ocurrirnos. Les animamos, sabiendo que la nuestra es una posición frágil, sin equilibrio, sabiendo que, en esta relación pactada de antemano sin nuestro consentimiento, tenemos todas las de perder. Les prometemos, no obstante, que desde la asociación trabajaremos por mejorar las condiciones y la seguridad de los usuarios de la bicicleta en cualquiera de sus modalidades.
Hoy la familia ciclista está triste porque la muerte de alguno de nosotros siempre nos inocula, además de una inmensa tristeza, un poco más de miedo a la carretera. Hoy nos identificamos con el dolor del entorno de las víctimas como si de cualquiera de nosotros se tratara, como antes nos identificamos con el placer que sabemos les ha producido su relación con la bicicleta.
Sabemos, valoramos y apreciamos el trabajo diario y silencioso de la afición a la bicicleta para concienciar a los coches con su presencia cada vez más numerosa en las carreteras. Sabemos y agradecemos el cambio de mentalidad que se ha producido en una buena parte de la gente que circula con vehículos a motor –respetuosa, por ejemplo, con el metro y medio en los adelantamientos- que hace que día a día vayamos viviendo con más naturalidad y menos temor nuestro espacio en la calzada.
Cuando un hecho así ocurre, no necesitamos buscar culpables porque, en esa relación desigual, sabemos que la culpa recae en quien no es consciente de la fragilidad del ciclista que compartía su espacio.
Somos caballeros andantes sin armadura de acero. Somos seres humanos, susceptibles de cometer errores y sólo desde la conciencia de nuestra fragilidad y el respeto escrupuloso a nuestra debilidad podremos evitar que nuestras carreteras se sigan tiñendo de rojo. Contamos contigo para que así sea.