1. Curiosamente, las leyes en nuestro país te permiten correr delante de seis toros bravos (en Pamplona y otras localidades) y con afilados cuernos, sin llevar ninguna protección.

También puedes suicidarte lentamente fumando drogas legales. Más de 60.000 personas lo hacen cada año.

2. O también puedes hacerlo rápidamente, bebiendo 4 botellas de whisky hasta llegar al coma etílico. Pero ¡ay de ti como se te ocurra circular por una carretera interurbana sin casco! La sanción puede llegar hasta los 200€ -más de lo que puede costar el propio vehículo- aunque se queda en la mitad si renuncias al recurso y pagas en menos de un mes.

3. Y, sin embargo, el casco no evita ningún accidente. Mientras, según un estudio de la Unión Europea, una disminución de la velocidad de los automóviles en tan sólo 5 Km/h reduciría la mortalidad en carretera en un 25%.

4. Andar en bicicleta no es una actividad arriesgada. La cantidad de accidentes es mínima comparada con el número de bicicletas que circulan. 437 personas murieron ahogadas en las playas y piscinas de todo el Estado(1) en 2016 frente a las 33 personas fallecidas mientras circulaban en bicicleta y, sin embargo, nadie se plantea si el chaleco salvavidas debería ser obligatorio cuando se piensa ir a nadar.

5. De esas 33 personas fallecidas en bicicleta, solo 6 no llevaban el casco puesto(2), lo cual quiere decir que a otras 27 personas tampoco les sirvió de nada llevarlo. Ignoramos si, de esas 6 personas que no llevaban el casco, les hubiera servido de algo su utilización.

6. Según datos oficiales de la Dirección General de Tráfico, la mayoría de ciclistas muertos han sido realmente “abatidos” por un automóvil cuando circulaban por carreteras anchas, con buena visibilidad y en tramos rectos, sin que el ciclista haya cometido ninguna infracción. También señala la DGT que el impacto de un coche a 46,5 Km/h libera una fuerza capaz de elevar al ciclista a la altura de un 13º piso, tras lo cual la cuestión de si llevaba o no llevaba casco es irrisoria.

Bergen op Zoom (Holanda) salida del col

7. Varios estudios han demostrado también que el casco solo es efectivo en golpes a baja velocidad. En impactos a gran velocidad el casco se parte o deteriora de tal forma que resulta inútil en la mayoría de accidentes en los que están implicados otros vehículos. Tampoco protege la nuca y la parte superior de las vértebras, como en el caso del casco integral para los motoristas. Resumiendo, el casco no es la panacea de la seguridad en la bicicleta y puede crear en la persona que lo lleva una falsa sensación de seguridad.

8. En cuanto que puede paliar las consecuencias de un accidente, el casco es tanto o incluso más eficaz para los ocupantes de los coches y, sobre todo, los peatones, ya que uno de cada 4 peatones accidentados en carretera muere, según datos de la DGT. En números absolutos, el uso del casco puede salvar muchas más vidas de automovilistas – que, por cierto, tienen obligación de llevarlo en carreras profesionales – que de ciclistas.

9. Está igualmente demostrado que los beneficios del ciclismo moderado para la salud de la persona, para el medio ambiente, y para el presupuesto de la Sanidad pública superan con creces los riesgos y costes de un accidente.

Benediktbeuern, Baviera (Alemania)

10. El gobierno de Dinamarca ha decidido recientemente, a la vista de estos y otros argumentos, que descarta cualquier obligatoriedad del casco para ciclistas. En ningún país de la UE el casco es obligatorio para el ciclismo no profesional. También en Francia han descartado una ley por la obligatoriedad del casco, ya que esto haría disminuir el uso de la bicicleta.

11. De hecho, en países con gran número de personas que utilizan la bicicleta a diario como son Holanda o Alemania, 8 de cada 10 personas no consideran necesario utilizar el casco en su recorrido habitual.

12. Donde el uso del casco es obligatorio, por ejemplo en Australia y Nueva Zelanda, ha bajado como consecuencia de esta medida el número de ciclistas en un 30 a 40%, mientras sólo ha bajado muy ligeramente o incluso se ha mantenido el número de lesiones graves a la cabeza registradas en accidentes. Durante este tiempo, también han bajado más del 30% las lesiones a la cabeza de los peatones – que no están obligados a llevar casco – pero ello ha ocurrido gracias a las campañas contra la alcoholemia y el exceso de velocidad de los automovilistas.

13. El Tribunal Supremo del Territorio Capital de Australia ha reconocido que el hecho de que ahora haya menos ciclistas sin que haya bajado la tasa de accidentes comporta para la persona que sigue usando la bicicleta un riesgo incrementado de ser víctima de un accidente ya que, al haber ahora menos ciclistas en la calzada, los vehículos van a mayor velocidad, con lo cual es insostenible la obligatoriedad del casco como elemento para aumentar la seguridad vial de los ciclistas.

14. En el resto de Europa el casco es también obligatorio en Finlandia, donde mucha gente no lo utiliza y tampoco se hace cumplir la norma ni parece que haya una persecución por parte de las autoridades. También es obligatorio para menores de 16 años en Eslovenia y Croacia.(3)

15. A Ian Walker, un profesor del departamento de Psicología la Universidad de Bath, se le ocurrió hacer un estudio sobre cómo se comportan los conductores británicos ante los ciclistas que circulan por las calles y analizar si los cascos que llevan los ciclistas les previenen de accidentes o no. Cuando los conductores veían a un ciclista con casco, se confiaban (o, mejor dicho, confían en la pericia del ciclista) y dejaban una menor distancia de seguridad cuando pasaban a su lado. Si no hay casco… se alejaban. La diferencia: 8 centímetros. Después se colocó una peluca en la cabeza, simulando ser una mujer, y esa distancia de seguridad aumentó.

16. El casco de los ciclistas puede perjudicar su concentración, además de su capacidad auditiva. Según otro estudio dirigido por el doctor Michael Carley, del Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Bath, y por el doctor Nigel Holt, del Departamento de Psicología de la Universidad Bath Spa, “el ruido dentro de un casco a la velocidad legal permitida es superior a límite legal permitido de ruido en el trabajo, un nivel más que suficiente para causar serios problemas de audición”. “Este ruido sería producido simplemente por el paso del aire a través del casco (….) Sabemos que el ruido pasa al oído en parte, por el aire y en parte, a través de los huesos de la cabeza del ciclista. Reducir los daños auditivos pasa por establecer cuáles son las rutas más importantes y por llevar adelante las medidas de protección más importantes”, concluyó. El estudio tiene como objetivo describir cómo el ruido que se produce en la carretera se trasmite a través del casco, afectando a la concentración y la escucha de cada ciclista.
17. A pesar de todos los puntos anteriores no pretendemos que se deje de utitlizar el casco. Nos oponemos a la obligatoriedad del mismo, no a su uso. Pensamos que puede ser un elemento que evitaría algunas lesiones en la cabeza y podría ser útil en algunas ocasiones. Pero cada persona es adulta y consciente de las consecuencias que puede tener un posible accidente, así que también debería ser libre para decidir si su trayecto es tan arriesgado como para utilizar un casco o se puede prescindir de él.

PEDALEAD FELICES, con casco o sin él.

(1) Informe ahogamientos 2016.pdf
(2) Balance siniestralidad vial 2016.pdf
(3) Leyes de casco de ciclista por país

Para leer más:
Conbici.org: Casco ciclista
ConBici: “El casco no es la panacea de la seguridad en ciudad”

Javier U.